Reflexión y ejercicio: Servir es dejar de sufrir

Por Yaisha Vargas-Pérez, maestra certificada en mindfulness, para el blog A Mystic Writer

Cuando hemos vivido situaciones muy dolorosas, tal vez pensemos que nuestro sufrimiento es único. Quizás, por un tiempo, nuestra vida gire alrededor de nuestro dolor y nuestra búsqueda de cómo sanarlo. Tal vez eso cause que nos aislemos más buscando cuidar de nosotr@s mism@s, lo cual puede ser necesario durante un tiempo. Pero, si nos aislamos por completo, eso solo aumentará el dolor y la soledad.

Un antídoto a esto son la autocompasión y la compasión a través del servicio.

Con la autocompasión, reconocemos nuestro dolor, pero también reconocemos que no estam@s sol@s, que hay otros seres que sufren igual que nosotr@s. Ese reconocimiento “¡No estoy sol@!” nos conecta con la humanidad común. Al desear que l@s demás estén libres de sufrimiento y nosotr@s también, sentimos alivio. Buscamos una manera hábil y sana de aliviar nuestro sufrimiento en vez de volver a caer en un hábito doloroso.

Cuando nuestra mente sufre por cosas pequeñas o eventos que están fuera de nuestro control, podemos llevar esto un paso más allá al practicar la compasión a través del servicio. Podemos buscar a otra persona que sufre igual que nosotr@s, o que necesite ayuda de alguna manera, y hacer algo que esté en nuestras manos para ayudar. O puede ser hacer un gesto de bondad o generosidad al azar, ¡porque sí! Al hacer esto, ayudamos a otra persona y también nos ayudamos.

He practicado este ejercicio y realmente funciona para despejar la mente cuando está sufriendo por cosas pequeñas, como por ejemplo, preocupaciones que están fuera de mis manos, o tal vez la conducta inhábil de otra persona que irrita.

  • Si tu estado de ánimo es doloroso o difícil: de coraje, resentimiento, irritabilidad, si sientes tu mente contraída, reconoce cómo te sientes sin culpa ni vergüenza. Esto también es parte de ser human@.
  • Haz una pausa. Haz una oración breve a tu concepto de un Poder Superior o ser sabio al que te conectas para acceder a tu sabiduría interior (cualquiera que sea ese concepto para ti; puede ser hasta tu mascota o el techo sobre ti). Pídele que te ayude a superar el momento de dolor o dificultad que atraviesas. Entrégale tus emociones.
  • Escríbele un mensaje breve a alguien sobre cómo te sientes en este momento y cuéntale qué servicio vas a hacer para enfocar tu mente en ayudar a otro ser.
    • Ejemplos de cómo redirigir tu mente para servir:
    • Regar las plantas
    • Darle comida a un animal en la calle (los gatos, las palomas)
    • Llamar a alguien que hace poco te contó una dificultad para saber cómo está
    • Hacer alguna tarea de tu trabajo voluntario
    • Acariciar a tu mascota
    • Decirle algo positivo a otra persona
    • Escribir qué cosas hábiles te ayudan a superar tu sufrimiento y compartirlas con otr@s.
  • Escanea tu mente y emociones: ¿Cómo te sientes ahora?
  • Repetir si es necesario.

Servir nos conecta con la humanidad de otr@s, alivia nuestro sufrimiento y el de los demás.

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