Reflexión: Poner límites saludables

Por Yaisha Vargas Pérez, maestra certificada de mindfulness, para el blog A Mystic Writer ©Copyright. Todos los derechos reservados.

¿Alguna vez les ha pasado que alguien cuya vida no va bien se la pasa dándole a una un montón de consejos? Una se pregunta, ¿por qué no mira y arregla su propia vida, si la mía no va mal y no necesito los consejos?

A veces dan ganas de disparar de vuelta y decir algo que puede parecer honesto, pero no es amable. Está bien que una se reafirme y trace límites saludables, pero no es saludable ser cruel.

¿Dónde trazamos la raya?

Una mentora que conocí en Kansas City me habló de la analogía del patio de una casa. Cada casa tiene su propio patio, con sus características únicas. Algunos no tienen verjas, otros tienen verjas con flores y otros tienen muros. Algunos tienen árboles, otros no tienen ninguna vegetación, solo cemento. Algunos están llenos de cosas viejas y latas vacías. Otros son un huerto bien cuidado.

¿Cuál es el patio ideal?

La analogía del patio se refiere a las características de cada ser humano. Cada persona tiene su conjunto de creencias y hábitos que le funcionan para su vida. Cada cual decide si en su patio —su vida, sus creencias, gustos, su espacio mental, espiritual, emocional— tiene flores o latas vacías. Cada cual decide si pone muros, verjas o no tiene ningún límite.

No me toca a mí decidir lo que otras personas pongan en su patio. Me puede parecer terrible que esté lleno de latas vacías y basura, pero no es mi patio. No tengo derecho a traspasar la verja, pisarle la grama, arrancarle las flores para sembrar las que yo creo que debe tener, o recogerle las latas vacías y arreglar su patio y su vida.

Pero, si ese patio queda al lado del mío, puedo decidir si construyo una verja, un muro, o no pongo ningún límite y dejo que la basura se cruce hacia mi propiedad. Puedo incluso decidir mudar mi patio a otra área, porque sí, el patio es portátil. Puedo irme a otro vecindario.

Por el contrario, puedo dejar de mirar los patios de los demás, y dedicarme a cuidar el mío. Puedo decidir qué tipo de verja quiero para que el perro de un vecino no me orine las flores (pero no puedo controlar su perro). Puedo construir un muro para que la basura de otro patio no me afecte. Puedo mudarme con todo y patio. Puedo derrumbar el muro que había construido si la persona que tiraba basura ha remozado su patio y ahora me resulta agradable interactuar con ella, o tal vez pueda desarrollar suficiente tolerancia y compasión para comprender que su basura no se trata de mí, y no es personal. Se trata de su dolor. Tal vez puedo ver al ser humano más allá del patio lleno de basura.

Puedo escoger vivir en lo alto de una montaña y tener un patio que nadie vea y nadie toque, donde nadie me moleste (a ver cuánto dura eso de no relacionarse con nadie).

Puedo escoger que mi patio —mis creencias, hábitos, mi espacio mental, espiritual y emocional— tenga aquellos elementos que me funcionan para vivir, que me agradan, que me hacen crecer, me dan felicidad, serenidad, me hacen sentir una persona saludable.

Puedo decirles a los demás cuáles son mis límites saludables: aquí hay una verja, aquí hay un muro, aquí hay una puerta.

Pero no puedo cambiar a los demás. Intentarlo es agotador y me roba tiempo preciado de hacer mi propio jardín, cuidar de mí misma y cultivar mi propia felicidad.

Cada cual tiene su propia forma de ser feliz. No me corresponde a mí obligarlos a ser felices a mi manera, ni aconsejarlos para que acomoden su vida de manera que satisfagan mis expectativas.

¿Cómo voy a cuidar hoy de mi propio patio para ser una persona más feliz?

Puedo escoger no responderle a la persona que quiere arreglar mi patio dándome consejos que no necesito. Puedo escoger responderle que mire y arregle su propia vida si creo que eso será de beneficio y no causará resentimiento. Puedo escoger pensar «¿Cuán importante es?» y no darle importancia a la opinión de otra persona sobre cómo debo vivir. La decisión correcta es aquella que me dé una serenidad verdadera, y la serenidad incluye para mí, no ser hiriente.

Hoy me enfoco en arreglar mi propia vida y desear que los demás estén bien… como sea que ellos definan su bienestar.# ©Copyright. Todos los derechos reservados.

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