Escucha a la vida

Por Yaisha Vargas, poeta y maestra de mindfulness, para el blog A Mystic Writer

Escucha a la vida que habla
en la semilla que vuela a tu mesa
o la que brota en tu nevera.
            Te piden que las siembres.

Parecerá aleatorio
pero aleatoriamente
hubo cinco «errores» tras el Bing Bang
            y aquí estamos nosotros.

Aleatoriamente colisionaron rocas
durante millones de años
            y formaron un planeta.

Casualmente, y por eones, llovieron meteoritos
que traían pedazos de hielo
            y formaron los océanos.

Accidentalmente, otro planeta chocó con la Tierra
y de la colisión fortuita salió una luna
            que reguló las marejadas imposibles.

Al azar, el magma furioso brotó a la superficie:
            creando islas en los océanos
            que se asentaron y enfriaron.

Y por la distancia fortuita del planeta y su estrella
            que lo calentaba con su luz amarilla,
            la luz llegó al fondo poco profundo de sus océanos.

Allí nació una bacteria.

Hija de las colisiones, los meteoritos de agua,
del carbono del suelo, el magma ardiente
            y la luna que reguló la marea.

Las bacterias crecieron en árboles.
            Los árboles convirtieron el dióxido de carbono
            en oxígeno.

Y llegamos l@s human@s.

Formados del barro, del fango tierra y agua.
            El brócoli de la tierra se convierte en nuestros huesos,
            los frijoles, en nuestra piel, ojos y pelo.
            El viento se convierte en nuestro oxígeno
            y nuestro cuerpo es 3/4 partes el agua de los meteoritos.
            Del Sol y su fuego, obtenemos nuestra temperatura;
            con su energía hacemos la digestión.

Somos hijos del planeta que nos parió
y de los elementos que lo formaron.

Así que, cuando llegó la semilla de roble nativo a mi cuarto,
            vi esta misma casualidad cósmica
            que ocurre desde hace 14 mil millones de años.

La llamamos Universo.

Sembré la semilla en un tiesto
            porque escuché que eso me pedía:
            «Quiero ser árbol».

Ese es el propósito de l@s human@s.

Así que, cuando abras un fruto
            y su semilla-embrión haya brotado en tu mano,
            has presenciado un parto.
            ¡Siémbrala!

Cuando un gato te siga y te maúlle en la calle
            aunque no lo conozcas,
            te pide que lo alimentes, le des amor o un hogar.
            ¡Ayúdale como puedas!

Cuando un océano esté sucio,
            ese es el hogar de otras especies.
            ¡Ayuda a limpiarlo!

Cuando una persona esté sola y necesite hablar:
            ¡Escúchala!

Conéctate con todo lo que eres
desde el principio de los tiempos.

Es un privilegio tener un cuerpo
            y andar en él:

Eres un destello del Big Bang.

Una consciencia encarnada en un ser vivo
            que aspira a comprender su vastedad.

El Universo te habla,
            escúchalo en tus tripas.
            En sus palabras hay liberación y felicidad.

Te invito a ser human@.

31 de marzo de 2022
Copyright 2022. ©Todos los derechos de autor reservados.

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