Meditación y charla: Bondad para los obstáculos en la mente

Por Yaisha Vargas-Pérez

Para ver la grabación, oprime aquí:

INTRODUCCIÓN

¿Recuerdan el personaje de «Tristeza» de la película animada «Inside Out»? Al personaje de “Alegría” le parecía que «Tristeza» era un estorbo. Creía que Riley, la niña cuyo mundo emocional se presenta en la película, debía estar siempre alegre. «Alegría» no entendía qué hacía «Tristeza» en el mundo emocional de Riley ni cuál era su propósito. Más adelante en la historia, «Alegría» entiende que, cuando Riley es capaz de reconocer y expresar sus emociones de tristeza, las personas a su alrededor le ofrecen la empatía y el apoyo emocional que necesita para superar sus dificultades.

Durante mucho tiempo, entendí los «obstáculos» en la meditación como estorbos. Los veía como energías que tenía que «sacar del medio» si quería una experiencia meditativa de total serenidad e iluminación, como «yo me lo merecía».

Luego comencé a verlos como las maneras en las cuales la mente evolucionó para cumplir su función más importante: que sobrevivamos en el mundo en el que nos tocó vivir.

Hoy en día, estoy aprendiendo a verlos como esas capas más fuertes que protegen experiencias, recuerdos y emociones más vulnerables. Estoy aprendiendo a entrar en ese espacio como una presencia de bondad que los observa con curiosidad y les pregunta qué necesitan, o si hay algo que me quieran contar.

Igual que la lluvia no es mala por tapar el sol por un rato y que los huracanes tienen el propósito de enfriar el planeta aunque causen un desastre, tal vez las cinco fuerzas que conocemos como obstáculos (el aferramiento, la aversión, el adormecimiento, la agitación y la duda) sean los que guardan nuestros miedos más profundos y nos hayan protegido durante mucho tiempo de cosas que fueron difíciles de sobrevivir. Si los entendemos así, ¿los miraríamos de manera distinta?

¿Cómo podemos apoyar nuestra experiencia interior, mirar todas nuestras partes con entendimiento, sabiduría y bondad?

Les dejo esta meditación y charla. Que sea de beneficio para su práctica.

Con bondad,

Yaisha


MEDITACIÓN GUIADA

En la meditación de hoy, repasamos brevemente los puntos de descanso en la realidad presente —la respiración, el cuerpo, los sonidos y el espacio— y luego vamos a prestarle atención al cuerpo, a las emociones y los estados mentales con una presencia de bondad y amor.

(1 campanada)

Comenzamos con una invitación a tomar varias respiraciones profundas, como una transición del ruido al silencio.

Una invitación a encontrar la postura que funcione para ti. Que te permita mantenerte alerta y cómoda al mismo tiempo. Estructura en el cuerpo y ternura en el interior.

Si funciona para ti, puedes cerrar los ojos.

Ahora, una invitación a reposar la atención en el punto de la realidad presente que funcione para ti: la respiración, el cuerpo, los sonidos de ambiente o el espacio entre los sonidos. Puedes explorar uno a la vez hasta que encuentres lo que funciona.

Si la mente se distrae, eso es normal, simplemente regresa al punto de descanso en la realidad presente que funcione para ti.

Si en cualquier momento de la meditación te pierdes, simplemente regresa a este punto y comienza nuevamente. No hay nada que hacer con prisa. No hay ningún lugar al que ir con prisa. Estar aquí y ahora es suficiente.

Ahora, una invitación a traer algo a tu mente que evoque la bondad. Puede ser una persona bondadosa en tu vida. Puede ser una mascota o un ser de la naturaleza. Puede ser el amor divino. Permite que esa presencia de bondad toque tu corazón y se expanda hasta ser más grande que tú.

Ahora, una invitación a llevar la bondad y la ternura en la respiración. Inhalando con bondad dentro de tu cuerpo. Exhalando estrés.

Ahora, una invitación a llevar bondad a todo el cuerpo. Con una presencia bondadosa, lleva tu atención al área de la cabeza. Permite que cualquier energía de estrés se derrita, abandone tu cuerpo. Tal vez lo haga a través de la respiración. Permítelo, deja ir.

Una invitación a poner atención al área del cuello, con una mirada suave y bondadosa. Dejando ir el estrés.

Una invitación a llevar una atención bondadosa al área del pecho. En los brazos. En las manos. En el área del abdomen. En la parte baja del abdomen. En las piernas. En los pies. Dejando ir el estrés.

Permitiendo que la presencia de bondad abarque todo tu cuerpo, se convierta en algo más grande que tu cuerpo y lo acoja, lo abrace. Que tu cuerpo tenga un refugio en esta presencia de bondad. Que regresar a esta presencia sea regresar a ti misma.

Ahora, una invitación a prestar atención a la parte de tu cuerpo donde sientes las emociones, a llevar la presencia de bondad que has cultivado al área donde sientes las emociones. Tal vez sea en el pecho o en el abdomen o en alguna otra parte de tu cuerpo. Observando si hay alguna energía de emociones ahí y llevándoles bondad… Sin juzgar ninguna emoción como buena o mala.

Respirando bondad dentro del espacio emocional, no como una manera de deshacerse de las emociones incómodas, sino como una manera de acompañarlas sin juicio, escuchando qué necesitan. Observándolas y regresando a la presencia de bondad.

Si necesitas regresar a tu ancla, puedes hacerlo. Si necesitas un respiro de mirar las emociones, puedes descansar tu mente en el espacio entre los sonidos y simplemente descansar en el ancla.

Ahora, una invitación a prestar atención a la parte de tu cuerpo donde físicamente se expresa la actividad de pensar. Tal vez es el entrecejo, o la sien, o la quijada, o alguna otra parte de tu cuerpo. Una invitación a suavizar esa parte e invitar una presencia de bondad a mirar los pensamientos: tal vez haya recuerdos, o la actividad de planificar; usualmente pensar se trata de mirar el pasado o el futuro. Regresa a descansar tu ancla en el momento presente.

Y ahora, observa si en los pensamientos o emociones identificas si están presentes las experiencias de aferramiento, o aversión, o adormecimiento, o agitación, o duda.

Simplemente reconoce que ese estado está presente. Observando la experiencia con bondad. No eres esa experiencia, sino la presencia de bondad que la observa sin juicio. Si hay aferramiento, aversión, adormecimiento, agitación o duda, permítele estar ahí como si le permitieras que flotara en un charquito de agua frente a ti. No luches contra la experiencia. Déjala estar ahí. Ahora, examina un poco de qué se trata. Observa si esa experiencia te deja ver qué está protegiendo, que necesita. Si hay alguna sensación en el cuerpo asociada a la experiencia, lleva la presencia de bondad a ese espacio. Observa la actividad mental y si hay algún obstáculo, ofrécele bondad, escucha y pregúntale qué necesita. Si el obstáculo se desenreda, aprecia al espacio vacío o de liberación que queda.

Ahora, nos preparamos para abrir el corazón y dejar salir nuestra verdadera naturaleza de bondad. Esta es una invitación. Lo que habita en nuestro corazón es bondad y lo único que lo cubre es un velo.

Descorriendo el velo de la parte de enfrente del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todo tu ser y hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte derecha del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todo tu ser y hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte de atrás del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todo tu ser y hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte izquierda del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todo tu ser y hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte de abajo del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todo tu ser y hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte de arriba del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todo tu ser y hacia todos los seres en esa dirección.

Permitiendo que la bondad inconmensurable del corazón brille hacia todo tu ser y hacia todos los seres.

Y en los últimos momentos de esta meditación, enviando agradecimiento por la oportunidad de practicar.

(3 campanadas)


CHARLA

Bienvenidas nuevamente. Estamos repasando los Cuatro Fundamentos del Mindfulness como una preparación al estudio del Noble Óctuple Sendero, el camino para sufrir menos o dejar de sufrir según la tradición de budismo theravada.

En la sesión anterior hablábamos del Tercer Fundamento del Mindfulness o lugar donde establecemos la atención para meditar, que son los estados mentales y emocionales.

Hoy hablamos del Cuarto Fundamento, que es Mindfulness de los Dharmas. Los dharmas son los procesos de la mente. Algunos procesos nos ayudan a tener claridad mental y dejar de sufrir, mientras que otros oscurecen esa claridad mental. Es importante recordar que este es un proceso humano. No se trata de categorizarnos ni condenarnos ni pensar que estamos más alante o más atrás. Lo importante es poder acoger nuestra experiencia humana con bondad, porque cuando lo vemos así podemos ayudarnos a salir del sufrimiento.

Los dharmas que oscurecen la mente se conocen como los cinco obstáculos: aferramiento, aversión, adormecimiento, agitación y duda. Los dharmas que aclaran la mente, que también se conocen como los siete factores del despertar son: mindfulness, investigación, energía, alegría, tranquilidad, concentración y ecuanimidad.

A veces, como meditadores, experimentamos etapas en las que luchamos con los obstáculos. El propósito de esta práctica de mindfulness o vipassana es ver la realidad con claridad para sufrir menos o dejar de sufrir. Los obstáculos son donde quizás más nos empantanamos y a veces es difícil salir de ahí.

Mi intención al hablarles de esta práctica es que podamos desarrollar sabiduría cuando hay obstáculos presentes, de manera que tengamos herramientas para manejar esos momentos.

Dejar Ser

Examinar

Disminuir

Dejar ir

Apreciar


Comienzo por describir la práctica de SEDDA que puede ser útil cuando vean algún obstáculo. Si hay aferramiento, aversión, adormecimiento, agitación o duda, pueden comenzar por dejarlo ser o estar. Pueden imaginar que lo ponen a flotar en un charquito de agua frente a ustedes. Recordando que son la presencia de bondad que mira la experiencia, pueden examinar si hay algo detrás de ese obstáculo, algo que ese obstáculo está tapando que tal vez sea una parte vulnerable. Por ejemplo, si hay aferramiento a algo, ¿hay alguna parte de ti que se esté aferrando porque necesita algo? Si hay aversión, ¿hay una parte de ti que necesita protegerse de algo? Si hay adormecimiento, ¿hay alguna parte de ti que está expresando sufrimiento intenso, como el duelo, y el adormecimiento es una manera de la mente protegerse de ello? Si hay agitación, ¿hay miedo o preocupación por algo? Y si hay duda, ¿hay una parte de ti que se protege para no ser engañada?

Una vez identificas qué está detrás del obstáculo, puedes discernir qué necesita esa parte de ti. ¿Puedes aumentar la presencia de bondad en tu interior y ofrecer: protección, seguridad, consuelo, certeza? Eso probablemente ayuda a disminuir el obstáculo, que es el tercer paso. Si ves la parte más vulnerable que necesitaba algo, puedes atender lo que necesita, darle las gracias a la parte protectora y dejar ir el sufrimiento si estás lista para eso. Y ahora, puedes apreciar el espacio de más claridad que está presente.

Y esa observación, que es un estado de mindfulness, es el principio de ver los procesos mentales de claridad. Si estás lista, puedes montarte en ese proceso y ver la energía, la tranquilidad, la ecuanimidad, la alegría.

Menciono que en la tradición theravada hay también otras instrucciones de cómo lidiar con los obstáculos. Si hay aferramiento, podemos recordar que eso a lo que nos aferramos es impermanente. Por lo tanto, se va a ir y el aferramiento solo nos va a hacer sufrir. Si hay aversión, podemos practicar bondad hacia nosotras mismas y, cuando estemos listas, hacia aquello a lo que le tenemos aversión. Si hay adormecimiento, podemos hacer ejercicios livianos para estar más despiertas o respirar más rápido. Si hay agitación, podemos respirar más lento. Y si hay duda, podemos recordar ocasiones en las que nos sentimos seguras o tuvimos certeza por parte de personas que son amigas o mentoras en la práctica.

Hay personas a quienes les funciona tratar cada obstáculo de manera individual usando esta práctica que mencioné ahora o utilizando el acróstico de SEDDA que ofrecí anteriormente.

Hay un denominador común, que es tratar nuestra mente y nuestras emociones y a nosotras mismas con bondad.

La práctica que propongo es poder desarrollar una perspectiva abarcadora, bondadosa y ecuánime que pueda mirar nuestras interacciones interiores con sabiduría y sin juicios negativos, para comprender que algunas partes protegen con fuerza aquellas otras partes que han sido heridas o vulnerables; y que la extirpación o juicio hacia las partes protectoras no constituye un proceso sabio, sino una capa más de supresión o sufrimiento.

¿Cómo podemos apoyar nuestra experiencia interior, mirar todas nuestras partes con entendimiento, sabiduría y bondad?

Unos minutos de prestar atención antes de sonar la campana final.

(3 campanadas)

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