Meditación y charla: Intención sabia del Noble Óctuple Sendero, parte 2

Por Yaisha Vargas Pérez

MEDITACIÓN GUIADA

En la meditación de hoy, vamos a practicar soltar tensión y estrés, y enviar tranquilidad hacia las partes del cuerpo. Vamos a explorar qué significa eso de tener una intención de tranquilidad hacia el cuerpo. Como hemos hecho en prácticas recientes, vamos a ir relajando el área de la cabeza por partes, pues es tal vez la parte de nosotras que más se carga con el ajoro y la prisa del día a día.

Si, en cualquier momento, tu mente necesita otro punto para descansar en la realidad presente, puedes utilizar la respiración, los sonidos de ambiente, el espacio entre los sonidos o alguna parte del cuerpo, o cualquier ancla que funcione para ti.

(1 campanada)

Una invitación a tomar varias respiraciones profundas, como una transición del ruido al silencio.

Una invitación a encontrar la postura que funcione para ti. Que te permita mantenerte alerta y cómoda al mismo tiempo. Estructura en el cuerpo y ternura en el interior.

Si funciona para ti, puedes cerrar los ojos.

Ahora, una invitación a enviarte tranquilidad y paz a ti misma a través de las palabras. Que seas feliz. Que tengas salud. Que estés protegida. Que tengas paz.

¿En qué parte de tu cuerpo sientes esa tranquilidad?

Ahora, una invitación a llevar esa tranquilidad al área de la cabeza. Respirando en el área de la cabeza con calma. Deseándole a tu cabeza, que tenga paz y tranquilidad, soltando el estrés.

Ahora, una invitación a generar una intención de tranquilidad hacia el rostro. Puedes verbalizarlo en tu mente: que todas las partes de mi rostro estén tranquilas y en paz… y soltando el estrés y la tensión.

Una invitación a llevar esta calma y tranquilidad al cuero cabelludo y a exhalar estrés…

a la piel en la frente y exhalando estrés…

al hueso de la frente…

a los párpados…

a la bola de los ojos…

a la parte de atrás de los ojos…

a la sien…

al área debajo de los ojos…

a los pómulos…

a la nariz (sintiendo cómo el aire entra por la nariz y sale por la nariz) …

a las orejas… a la parte de arriba de las orejas…

a la parte de abajo de las orejas…

a la parte de atrás de las orejas…

a la quijada, la quijada superior…

la quijada inferior…

al cielo de la boca…

a la parte de abajo de la boca…

a la lengua…

a los dientes…

Y ahora, poco a poco…

a la parte de atrás de la cabeza…

el cuero cabelludo…

el cerebro…

la nuca…

la parte de atrás del cuello…

la base del cuello…

Ahora, generando una intención de tranquilidad hacia el torso. Puedes verbalizarlo en tu mente: Que todas las partes de mi torso estén tranquilas y en paz.

Enviando tranquilidad a la columna vertebral, la espalda

la parte de enfrente del cuello…

la garganta…

sintiendo cómo el aire pasa por la garganta.

Una invitación a llevar calma al área del cuello y los hombros, con una mirada suave. Dejando ir el estrés.

Una invitación a llevar calma a los brazos. A las manos. A las palmas de las manos. Llevando bondad al pecho. A los costados. Al área del abdomen. A la parte baja del abdomen. A las piernas. A los pies.

Prestando atención a todo el cuerpo.

Ahora, una invitación a generar calma hacia tu parte emocional. Puedes verbalizar en tu mente, si quieres: que todas mis emociones tengan tranquilidad y paz.

Ahora, llevando calma a tu parte emocional. Ya sea que sientas tus emociones en el pecho, en la cabeza, en el abdomen, en alguna otra parte. Lleva calma a esa parte donde procesas sentimientos, donde sientes el amor por otres seres. Invitándola a soltar el estrés, la tensión.

Enviando calma a la parte de ti que siente emociones, que se conmueve.

Y ahora, enviando calma a la parte de ti donde sientes la actividad de pensar. Puedes verbalizar en tu mente: que mis pensamientos lleven tranquilidad y paz.

Ahora, nos preparamos para abrir el corazón y dejar salir nuestra verdadera naturaleza de bondad. Esta es una invitación. Lo que habita en nuestro corazón es bondad y lo único que lo cubre es un velo.

Abriendo la parte de enfrente del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.

Abriendo la parte derecha del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.

Abriendo la parte de atrás del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.

Abriendo la parte izquierda del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.

Abriendo la parte de abajo del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.

Abriendo la parte de arriba del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.

Permitiendo que la bondad y paz infinitas del corazón brillen hacia todos los seres.

Y en los últimos momentos de esta meditación, enviando agradecimiento por la oportunidad de practicar.

(3 campanadas)


CHARLA

Hoy continuamos con el segundo factor del Noble Óctuple Sendero: Intención Sabia o Correcta.

La vez pasada hablábamos de que la intención se siente en el cuerpo y la mente como una acción que puede traer sufrimiento o calma. ¿Cómo sabemos cuáles son nuestras intenciones? Prestando atención al cuerpo. A veces no somos conscientes de la corriente de pensamiento desde la cual estamos viviendo.

Si activamos el factor de la Visión Sabia, que es el factor anterior a la Intención Sabia, tal vez logremos ver si vivimos desde la prisa y la ansiedad o desde la calma y la ecuanimidad. Aprender a ver esto no tiene el propósito de autocastigarnos ni echarnos culpas. Ya la vida trae sus dificultades como para echarnos más encima. Cuando nos damos cuenta, nos acercamos a ello con curiosidad y vemos cómo podemos aliviar nuestro propio sufrimiento. Ese es el propósito de este camino.
Si estamos sufriendo, podemos indagar si en nuestros pensamientos diarios hay intenciones que llevan al sufrimiento y practicar intenciones que lleven a la liberación. Puede que no seamos conscientes de que estamos practicando intenciones que nos llevan a sufrir. Tal vez simplemente repetimos lo que aprendimos. Parte del camino es hacernos conscientes de ello, y saber que tenemos opciones.

Según esta enseñanza, hay tres intenciones que llevan al sufrimiento: el aferramiento al placer de los sentidos, el tener mala voluntad hacia una misma o hacia otros seres y la hostilidad. Y hay tres intenciones que nos llevan a ser libres de sufrir, a soltar cargas y sufrimiento: renunciar a los placeres que nos hacen daño o que se han convertido en sufrimiento, para dar paso a una vida más simple y tranquila; la buena voluntad hacia nosotras mismas y otros seres, y la compasión o bondad como antídoto a la hostilidad.

La primera intención que lleva al sufrimiento —el aferramiento al placer de los sentidos— reconoce que la felicidad no está en satisfacer cada una de las cosas que deseamos. Cada vez que satisfacemos un placer de los sentidos, nos damos cuenta de que es pasajero y pronto tendremos un “craving” de otra cosa. Esto no significa que no disfrutemos de la vida. A lo que nos guía es a actuar con sabiduría; a identificar si ese placer se ha tornado en contra nuestra y ya es más la energía que gastamos tratando de satisfacerlo que la paz que nos puede proporcionar; y a identificar si algún placer se ha convertido en adicción y nos hace sufrir. ¿Cuál es el antídoto? Renunciar a aferrarnos a un placer que antiguamente nos proporcionó satisfacción y ahora nos causa sufrimiento. Tal vez en nuestra cultura eso de renunciar suene como a algo muy difícil, a un castigo, a algo moralista o religioso o incluso monástico. Tal vez pensemos: “Bueno, los renunciantes son los que renuncian a la vida laica y se ponen un hábito”. Pero los laicos también podemos aprender a renunciar a las cosas que nos hacen daño. Podemos pensar que es como soltar un paquete muy pesado: un hábito que causa daño, una relación que causa daño, un contenido que estemos consumiendo que no nos añada, sino que nos quite energía o cause sufrimiento… Y cuando soltamos ese paquete, queda un espacio libre de tranquilidad, de paz. Podemos disfrutar de ese espacio de liberación o escoger otra cosa que nos ayude a tener una mente más clara y serena.

¿Significa eso que no podemos desear nada? Este es uno de los mitos equivocados del budismo. El budismo no dice que no podemos desear nada. Lo que dice que es miremos si ese deseo nos lleva a sufrir o nos lleva a dejar de sufrir. ¿Qué deseos nos llevan a dejar de sufrir? La generosidad. La bondad. La sabiduría. La amistad. Querer hacer algo por los demás que los ayude a sufrir menos. Desear que la naturaleza se restaure. Desear que otra persona tenga salud, tenga éxito, tenga suficiente comida, tenga techo, sea feliz, esté bien.

Fíjense que las personas que hacen de este mundo uno mejor son aquellas que hacen cosas como llevar agua a comunidades desventajadas; ayudar a personas que han sufrido grandes pérdidas o trauma; ayudar a restaurar la naturaleza, ya sea una especie de animal en peligro de extinción o un bosque; enseñar a un adulto mayor a leer; ayudar a alguien que cayó en la cárcel a superarse. Sería bueno preguntarse, ¿qué es lo que desean? No significa que sean personas perfectas y no tengan deseos de otro tipo. Pero podemos observar si las personas más felices invierten mucho tiempo tratando de satisfacer los deseos de sus sentidos o pasan más tiempo tratando de ver cómo pueden poner un granito de arena en el mundo para que otros dejen de sufrir.

Y si desciframos lo que es que los hace más felices, tal vez podamos aprender algo nuevo.

La semana que viene vamos a hablar más sobre cómo podemos ser libres de las otras dos intenciones de sufrimiento: mala voluntad y hostilidad.

Por lo pronto, les propongo hacer el siguiente ejercicio que sugiere Gil Fronsdal en su libro “Pasos hacia la liberación”:

Ejercicio – El aferramiento a los placeres de los sentidos y la renuncia
Durante esta semana, concédete un tiempo para darte cuenta y reflexionar acerca del rol que tiene el aferramiento a los placeres sensuales en tu vida. Considera el aferramiento a los placeres como cualquier deseo o compulsión fuerte por placeres de cualquier tipo.

• ¿Cuánto tiempo inviertes pensando y deseando placeres sensuales?
• ¿Qué formas de placer sensual son las que más te motivan?
• ¿Cómo influyen en ti los deseos de placer sensual?
• ¿Cuánto tiempo y dinero inviertes para conseguir confort, placer o gratificación sensual?
• ¿Cómo afecta a otros tu búsqueda de placer sensual?
☐ Invierte la misma cantidad de tiempo evaluando los beneficios que podrías alcanzar si te liberaras de tus apegos a ciertos placeres sensuales.
• ¿Qué intenciones provechosas podrías usar para reemplazar aquellas intenciones conectadas al placer sensual?
• Cuando vas tras placeres sensuales, ¿qué otras intenciones beneficiosas pueden acompañar esa búsqueda?
• ¿De qué manera la paz y la sencillez pueden ayudarte a comprender los beneficios de la renuncia?

Que sea de beneficio para tu práctica.

(3 campanadas)


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