Por Yaisha Vargas-Pérez
MEDITACIÓN GUIADA
En la meditación de hoy, vamos a practicar soltar tensión y estrés, y enviar tranquilidad hacia las partes del cuerpo, nuestra parte emocional y nuestros estados mentales. ❤ Vamos a explorar qué significa eso de tener una intención de tranquilidad hacia el cuerpo. Como hemos hecho en prácticas recientes, vamos a ir relajando el área de la cabeza por partes, pues es tal vez la parte de nosotras que más se carga con el ajoro y la prisa del día a día.
Si, en cualquier momento, tu mente necesita otro punto para descansar en la realidad presente, puedes utilizar la respiración, los sonidos de ambiente, el espacio entre los sonidos o alguna parte del cuerpo, o cualquier ancla que funcione para ti.
(1 campanada)
Una invitación a tomar varias respiraciones profundas, como una transición del ruido al silencio.
Una invitación a encontrar la postura que funcione para ti. Que te permita mantenerte alerta y cómoda al mismo tiempo. Estructura en el cuerpo y ternura en el interior.
Si funciona para ti, puedes cerrar los ojos.
Ahora, una invitación a enviarte tranquilidad y paz a ti misma a través de las palabras. Que seas feliz. Que tengas salud. Que estés protegida. Que tengas paz.
¿En qué parte de tu cuerpo sientes esa tranquilidad?
Ahora, una invitación a llevar esa tranquilidad al área de la cabeza. Respirando en el área de la cabeza con calma. Deseándole a tu cabeza, que tenga paz y tranquilidad, soltando el estrés.
Ahora, una invitación a generar una intención de tranquilidad hacia el rostro. Puedes verbalizarlo en tu mente: que todas las partes de mi rostro estén tranquilas y en paz… y soltando el estrés y la tensión.
Una invitación a llevar esta calma y tranquilidad al cuero cabelludo y a exhalar estrés…
a la piel en la frente y exhalando estrés…
al hueso de la frente…
a los párpados…
a la bola de los ojos…
a la parte de atrás de los ojos…
a la sien…
al área debajo de los ojos…
a los pómulos…
a la nariz (sintiendo cómo el aire entra por la nariz y sale por la nariz) …
a las orejas… a la parte de arriba de las orejas…
a la parte de abajo de las orejas…
a la parte de atrás de las orejas…
a la quijada, la quijada superior…
la quijada inferior…
al cielo de la boca…
a la parte de abajo de la boca…
a la lengua…
a los dientes…
Y ahora, poco a poco…
a la parte de atrás de la cabeza…
el cuero cabelludo…
el cerebro…
la nuca…
la parte de atrás del cuello…
la base del cuello…
Ahora, generando una intención de tranquilidad hacia el torso. Puedes verbalizarlo en tu mente: Que todas las partes de mi torso estén tranquilas y en paz.
Enviando tranquilidad a la columna vertebral, la espalda
la parte de enfrente del cuello…
la garganta…
sintiendo cómo el aire pasa por la garganta.
Una invitación a llevar calma al área del cuello y los hombros, con una mirada suave. Dejando ir el estrés.
Una invitación a llevar calma a los brazos. A las manos. A las palmas de las manos. Llevando bondad al pecho. A los costados. Al área del abdomen. A la parte baja del abdomen. A las piernas. A los pies.
Prestando atención a todo el cuerpo.
Ahora, una invitación a generar calma hacia tu parte emocional. Puedes verbalizar en tu mente, si quieres: que todas mis emociones tengan tranquilidad y paz.
Ahora, llevando calma a tu parte emocional. Ya sea que sientas tus emociones en el pecho, en la cabeza, en el abdomen, en alguna otra parte. Lleva calma a esa parte donde procesas sentimientos, donde sientes el amor por otres seres. Invitándola a soltar el estrés, la tensión.
Enviando calma a la parte de ti que siente emociones, que se conmueve.
Y ahora, enviando calma a la parte de ti donde sientes la actividad de pensar. Puedes verbalizar en tu mente: que mis pensamientos lleven tranquilidad y paz.
Ahora, nos preparamos para abrir el corazón y dejar salir nuestra verdadera naturaleza de bondad. Esta es una invitación. Lo que habita en nuestro corazón es bondad y lo único que lo cubre es un velo.
Abriendo la parte de enfrente del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.
Abriendo la parte derecha del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.
Abriendo la parte de atrás del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.
Abriendo la parte izquierda del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.
Abriendo la parte de abajo del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.
Abriendo la parte de arriba del corazón, enviando bondad y paz hacia todos los seres en esa dirección.
Permitiendo que la bondad y paz infinitas del corazón brillen hacia todos los seres.
Y en los últimos momentos de esta meditación, enviando agradecimiento por la oportunidad de practicar.
(3 campanadas)
CHARLA
Hoy terminamos de estudiar el segundo factor del Noble Óctuple Sendero, que es el factor de la Intención Sabia.
Según esta enseñanza, hay tres intenciones que llevan al sufrimiento: el aferramiento al placer de los sentidos, el tener mala voluntad hacia una misma o hacia otros seres, y la hostilidad. Y hay tres intenciones que nos llevan a ser libres de sufrir, a soltar cargas y sufrimiento: renunciar a los placeres que nos hacen daño o que se han convertido en sufrimiento, para dar paso a una vida más simple y tranquila; la buena voluntad hacia nosotras mismas y otros seres, y la compasión o bondad como antídoto a la hostilidad.
En la sesión pasada, estudiamos cómo renunciar a tener mala voluntad y hostilidad nos libera de mucho dolor emocional y estrés.
Esta semana vamos a ver qué podemos hacer cuando hay estados mentales difíciles que no nos dejan ser libres de sufrir; cuando no podemos salir de un ciclo de estados mentales difíciles.
En su libro Pasos hacia la liberación, Gil Fronsdal dice:
Si nuestras intenciones o pensamientos van dirigidos a estar aferrades a los placeres de los sentidos que nos llevan a sufrir, a la mala voluntad o a la hostilidad, es importante encontrar mecanismos para liberarnos de ellos. Uno de estos mecanismos tratar de ver cuán dolorosos son estos estados. Esto puede ayudarnos a soltar la obsesión de la mente hacia ellos. Por otra parte, también sirve reconocer el valor de las intenciones opuestas renunciar a placeres que nos llevan a sufrir, cultivar buena voluntad y compasión. Esto nos ayudará a ajustar nuestras inclinaciones y pensar en términos de intenciones positivas, incluso si no las estamos sintiendo.
Un ejemplo que ofrece Fronsdal es ver cuando caemos en un estado de ira incontenible o frustración. Es fácil que nuestra atención se fije una y otra vez, en aquello que desató nuestra ira. Si estamos ofuscados en el objeto o el incidente de nuestra rabia, es posible que no nos demos cuenta de lo que estamos experimentando en nuestro interior al estar enojados. Sin embargo, al ser conscientes de la sensación de incomodidad que sentimos, tal vez podamos concluir que no vale la pena seguir sintiéndonos así; y que queremos sentirnos mejor. Esto nos ayuda a debilitar nuestro interés en la preocupación, y a ver que lo que nos causa sufrimiento es nuestra reacción hacia la preocupación. A medida que la preocupación cede, podemos reflexionar en maneras más útiles de relacionarnos con la situación o las personas con las que estamos enfadados. Si consideramos la perspectiva de la Intención Sabia, reflexionamos sobre cómo la bondad o la buena voluntad podrían ser útiles. Practicar la Intención Sabia significaría, entonces, encontrar formas de expresar esta bondad o buena voluntad. Reflexionar sobre las tres intenciones correctas no implica pretender ignorar o encubrir lo que realmente estamos experimentando. Una vez que somos conscientes de cómo nos sentimos, entonces parte de una evaluación realista de la situación implica considerar el papel de nuestras intenciones en la situación. ¿De qué manera podrían las tres intenciones sabias ser útiles? La renuncia, la buena voluntad y la compasión. ¿Cuál de ellas podría resultar de más ayuda? Al considerar esto, es mucho más probable que queramos actuar según una intención sabia. Tal vez decidamos ver nuestro dolor y enviarnos compasión. Nuestras intenciones tienen consecuencias mayores en nuestra vida, nuestro carácter y nuestro bienestar psicológico. Por lo tanto, es invaluable reflexionar a profundidad acerca de cuáles son las intenciones de las cuales salen nuestras palabras y acciones.
Dice Fronsdal:
«Las intenciones actúan como las brújulas que guían nuestras vidas. Incluso cuando no es difícil seguir su dirección, el simple deseo de querer hacerlo nos pone ya en el camino de la liberación.
¿Y qué hay de esas ocasiones en las que somos incapaces de reorientar nuestras intenciones para bien? En tales casos, lo primero es generar una mayor conciencia sobre estas intenciones. También es clave tener claro cómo nos relacionamos y reaccionamos ante nuestras intenciones no hábiles. Practicar la atención plena hacia ellas sin prejuicios ni reactividad puede reducir el sufrimiento que se deriva directamente de cómo nos relacionamos con estas intenciones inhábiles. Al aplicar la Intención Correcta a nuestras intenciones poco sabias o no hábiles, podemos generar cierto grado de compasión por nosotros mismos. También podemos intentar hacer una pausa suficiente como para considerar con base en qué intenciones queremos actuar.
Incluso si en algunos casos no podemos evitar sentir un fuerte deseo de actuar de manera no hábil, al menos podemos evitar ceder a ese deseo y obrar conforme a una alternativa algo más hábil. Como indicamos antes, no buscamos transitar el Noble Óctuple Sendero solo por nuestro propio beneficio. A veces, las personas asumen que al dirigir la atención hacia nuestro sufrimiento, el Noble Óctuple Sendero conduce a una preocupación exclusiva en uno mismo. Sin embargo, la renuncia, la buena voluntad y la compasión que conforman la Intención Correcta ponen en juego la práctica en el contexto de nuestras relaciones interpersonales. La preocupación por el bienestar de los demás es parte integral del Camino. Si el ejercicio de la Intención Correcta fomenta intenciones positivas hacia los demás, los siguientes tres pasos del Noble Óctuple Sendero (Habla Correcta, Acción Correcta y Modo de Vida Correcto) se encargan de poner en acción aquellas intenciones».
Semana 4 – Práctica de amor bondadoso
☐ Durante esta semana dedica un período de meditación para hacer la práctica del amor bondadoso cada día. Si no estás familiarizado con esta meditación, puedes encontrar las instrucciones en el capítulo 22 del libro Viviendo en el presente, de Gil Fronsdal.
☐ Además, a medida que avanza el día, periódicamente envía amor bondadoso a la gente con la que te encuentras.
☐ Considera formas en las que te gustaría actuar con amabilidad y luego trata de ponerlas en práctica.
(3 campanadas)

