Meditación y charla: Visión sabia del Noble Óctuple Sendero, parte 1

Por Yaisha Vargas Pérez

Para ver la grabación, ve a este enlace:

MEDITACIÓN GUIADA

En la meditación de hoy, vamos a practicar la bondad y la compasión. Esta meditación tiene tres pasos. Primero, vamos a reconocer que el sufrimiento humano existe. Luego, vamos a enviar bondad y compasión a alguien que conocemos que esté pasando por alguna dificultad. Y después, vamos a enviarnos esa misma bondad y compasión a nosotras mismas y a nuestro cuerpo.

Si en cualquier momento, tu mente necesita otro punto para descansar en la realidad presente, puedes utilizar la respiración, los sonidos de ambiente, el espacio entre los sonidos o alguna parte del cuerpo, o cualquier ancla que funcione para ti.

(1 campanada)

Una invitación a tomar varias respiraciones profundas, como una transición del ruido al silencio.

Una invitación a encontrar la postura que funcione para ti. Que te permita mantenerte alerta y cómoda al mismo tiempo. Estructura en el cuerpo y ternura en el interior.

Si funciona para ti, puedes cerrar los ojos.

Ahora, una invitación a traer a tu mente a una persona que quieres mucho que esté pasando por alguna dificultad. Tal vez alguien cercana a ti; alguien que te importa. Cuando recuerdas la dificultad de esta persona, tal vez la has visto llorando, observa si tu corazón se ablanda. Tal vez quieras que esta persona esté mejor. Puedes enviarle ese deseo de bondad en tu mente: Que no sufras. Que estés tranquila. Que tengas paz.

Ahora, date cuenta de si hay algún tipo de sufrimiento en tu vida. Tal vez alguna dificultad en el trabajo, con la familia, con la salud. ¿Puedes identificar ese sufrimiento? Y la misma bondad que le enviaste a la persona querida, envíatela a ti misma. Enviando alivio, compasión y bondad a la parte de ti que sufre: Que no sufras. Que estés tranquila. Que tengas paz.

Tal vez sientes que hay algo más cálido o tierno en ti misma generando esta bondad. La invitación ahora es a esparcir esa bondad por todo el cuerpo.

Lleva la bondad y la ternura en la respiración. Respírate con bondad.

Ahora, una invitación a llevar esa presencia de bondad por todo el cuerpo. Llevando bondad al área de la cabeza, la frente, el cerebro, los ojos, detrás de los ojos, la quijada, la piel del rostro, los huesos del rostro. Permite que cualquier energía de estrés se derrita, abandone tu cuerpo. Tal vez lo haga a través de la respiración. Permítelo, deja ir.

Una invitación a llevar bondad al área del cuello y los hombros, con una mirada suave y bondadosa. Dejando ir el estrés.

Una invitación a llevar bondad a los brazos. A las manos. A las palmas de las manos. Llevando bondad al pecho. A los costados. Al área del abdomen. A la parte baja del abdomen. A las piernas. A los pies.

Prestando atención a todo el cuerpo.

Ahora, llevando bondad a tu parte emocional. Ya sea que sientas tus emociones en el pecho, en la cabeza, en el abdomen, en alguna otra parte. Lleva bondad a esa parte donde procesas sentimientos, donde sientes el amor por otres seres.

Enviando bondad a la parte de ti que siente emociones, que se conmueve.

Ahora, una invitación a enviar esa bondad a alguien que amas. Puede ser la misma persona del principio u otra persona. Puede ser un animal de compañía. Expande la presencia de bondad en ti y a tu alrededor.<3

Ahora, nos preparamos para abrir el corazón y dejar salir nuestra verdadera naturaleza de bondad. Esta es una invitación. Lo que habita en nuestro corazón es bondad y lo único que lo cubre es un velo.

Descorriendo el velo de la parte de enfrente del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte derecha del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte de atrás del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte izquierda del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte de abajo del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todos los seres en esa dirección.

Descorriendo el velo de la parte de arriba del corazón, permitiendo que la luz de la bondad brille hacia todos los seres en esa dirección.

Permitiendo que la bondad inconmensurable del corazón brille hacia todos los seres.

Y en los últimos momentos de esta meditación, enviando agradecimiento por la oportunidad de practicar.

(3 campanadas)


CHARLA

Imagine que le dicen la verdad sobre su situación, y duele tanto que no la puede aceptar. Imagine que no haya nadie que atestigüe con usted, con bondad, que lo que ha creído sobre cómo funcionan las cosas no es cierto, y que la verdad lo hará libre, pero primero le dará una buena dosis de miseria.

Imagine que no hubiese bondad ni compasión en el corazón humano para poder equilibrar la realidad como es, o que nadie le enseñe que estas cualidades existen ni cómo cultivarlas.

Pues así de importante es tener el filtro de la bondad al conocer el factor de la Visión Sabia, pues este factor nos habla de la vida como es: 1) Nos dice que en la vida hay insatisfacción y sufrimiento. Hay enfermedad, envejecimiento y muerte. 2) Nos dice que el origen de la insatisfacción está presente cuando surgen las fuerzas mentales del aferramiento, el odio o la aversión y la confusión o ignorancia al relacionarnos con la realidad como es. 3) La buena noticia es que también dice que estas fuerzas mentales que causan sufrimiento pueden llegar a su fin. 4) El método para llegar al fin del sufrimiento y la insatisfacción es el Noble Óctuple Sendero.

Otra manera de entender el factor de Visión Sabia es comprender que todas las condiciones actuales tuvieron una causa. Si hay un accidente, probablemente hubo un error humano o mecánico. Si hay un momento de paz y alegría, probablemente se juntaron las causas para ello. Aunque no podemos controlar todas las variables (como por ejemplo, la realidad de que todos los seres vivos en algún momento enferman, envejecen y mueren), sí podemos cultivar en nosotras mismas las causas que llevan al fin del sufrimiento, que son los factores del sendero.

Si no tenemos la bondad en la mira, al aprender estas dos maneras de mirar el factor de Visión Sabia, podríamos caer en la culpa hacia nosotras mismas, o la arrogancia o santurronería hacia otras personas: «Le pasó eso porque hizo esto otro. ¡Bueno que le pase!»; «¡Fui tan tonta por creerle!».

Sin embargo, estas formas de responder solo aumentan el sufrimiento ya presente. Si bien es importante tener en cuenta las causas y condiciones para no sufrir, muchas veces no podemos ser conscientes de todas y cada una. Somos humanas, nos equivocamos, aprendemos, crecemos. Como dijo la poeta Maya Angelou: «Haz lo mejor que puedas hasta que tengas más conocimiento. Entonces, cuando tengas más conocimiento, hazlo mejor».

El camino a la felicidad se resume en desarrollar bondad, tanto hacia una misma, como hacia las demás personas. Y para que esa felicidad sea sostenible y no frágil, es importante que vaya de la mano de la sabiduría.

La práctica para esta semana es: Al conocer esta forma de ver la realidad, ¿podemos practicar la bondad hacia nosotras y otras personas. ¿Podemos comenzar a ver que el fin del sufrimiento está en nosotras mismas? Esta forma de ver la realidad es: 1. El sufrimiento existe: el envejecimiento, la enfermedad y la muerte son momentos inevitables. 2. Sufrimos cuando nos aferramos a que la vida es de otra manera, cuando resistimos el envejecimiento, la enfermedad y la muerte como partes de la experiencia humana y cuando negamos que tenemos que vivir duelos, pérdidas y cambio. 3. Hay un fin para nuestro sufrimiento. 4. Cultivar una mente más tranquila a través de los factores del Noble Óctuple Sendero.


(3 campanadas)

Leave a Reply