Un viaje al subconsciente… para perdonar

 

Por Samadhi Yaisha/Especial El Nuevo Día. Originally posted on Sunday, October 31st, 2010

“Si alguien te ha insultado, agradécele que te ha dado una oportunidad para sentir una herida profunda… La herida pudo haber sido creada por muchos, muchos insultos que has sufrido en toda tu vida; esa persona puede que no sea la causa del sufrimiento, pero ha desencadenado el proceso”. Osho.

 

¿Sería posible cerrar los ojos, recordar todo lo peor que había vivido y sentir perdón incondicional? 90 días después de haber descendido a enfrentar los demonios que moraban en mi subconsciente, puedo decir sin dudas que sí. Ahora, cuando cierro los ojos, ya no se disparan las memorias de sufrimiento. He hecho el ejercicio de recordar las peores, para ver si de verdad el proceso ha funcionado. Ya no me causan amargura o rencor, no siento la necesidad de regresar al pasado a resolverlas. Siento paz.

El haberme quedado sin trabajo en julio y sin las relaciones diarias que le daban sentido a lo cotidiano detonó todos los botones del subconsciente a la vez. Mis reacciones estuvieron condicionadas por los miedos alojados allí. El subconsciente corría el programa de mi vida actual, y meditar en que esas memorias no estaban ocurriendo en el presente, parecía no funcionar, si no más bien, negar el pasado. No podía arreglar un edificio de cimientos débiles desde los pisos de arriba; había que reforzar las vigas y sanar a través del proceso natural de duelo. Tras vivir maltrato, la pérdida de mi madre, acoso estudiantil y ostracismo, entre otras, me había quedado estancada en la primera etapa del duelo: elshock -algo común en un codependiente. Por eso lloraba todo el tiempo y sin razón aparente. Necesitaba un proceso honesto para soltar y perdonar.

¿Qué es lo primero que hay que hacer para limpiar el subconsciente?

 

Sagrada_familia_staircase
By Danny Fay (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC BY 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0)%5D, via Wikimedia Commons

1. Pedir ayuda divina para descorrer el velo de negación. En 33 años, la lógica, la razón y la espiritualidad superficial no me habían ayudado a sanar. Ahora me tocaba bucear. Fui a mi librero, cerré los ojos y escogí un libro “al azar”. Sonreí. Era Kindle the Light, de Sadhu T.L. Vaswani, un maestro espiritual cuyo ashram en la India aspiraba visitar. Pocos días después de perder el trabajo, recibí el mensaje de que el viaje se había pospuesto 90 días. Me encontraba entre dos puertas cerradas. Abrí el libro:“A través de la oscuridad, guíame hacia la Luz. A través de la muerte, guíame hacia el estado inmortal”.“¡Aprende la lección del desapego!” “No ignores los reclamos de tu cuerpo, pero aprende que hay un Ser en ti más grande que tu conciencia cerebral. El Atman es ese Ser Mayor: el aliento que Dios respira en ti”.

Ese Ser Mayor en mí -y en cada persona- podía ser despertado de varias maneras y, según el libro, una de ellas era mediante la pérdida de seres amados con quienes uno ha“entretejido innumerables asociaciones de amor y reverencia”, como había ocurido en mi situación laboral. “¡No más pérdidas!” gritaban mi cabeza y mi corazón. Parecía ser mi prueba mayor.

Hacer un inventario y contar tu historia

2. Me senté a escribir mi vida desde la memoria más antigua, sin justificar a las personas o situaciones que me causaron vergüenza o dolor, sin esconder lo que los adultos me dijeron “esto no se lo puedes contar a nadie”. Tardé al menos dos semanas. Mientras más limpiaba, surgían recuerdos bloqueados. Había asombro, fatiga y soledad. Regresé al paso 1 todas las veces que fue necesario, hasta que ya no quedó más que apuntar. (Me ayudaron el libroLove is a Choice, de Hemfelt, Minirth y Meier, y un terapista).

Luego siguió la hermosa etapa de escoger a una o varias personas afines que simplemente se sentaran a escuchar el inventario sin decir nada. Fue importante sentir el aura de aceptación en vez de escuchar “chica, olvídate de eso ya, que ya pasó, vive en el ahora”, etc. Descubrimos que teníamos la misma historia y creamos lazos genuinos de solidaridad. (Amistades cercanas y grupos de apoyo fueron una pieza clave).

Controlar las compulsiones/adicciones

3. ¡Uf! Al principio fue difícil no ir a la nevera para manejar aquello. También me pasó que la tristeza me cerró el estómago y perdí peso. Trabajar en exceso no era posible porque ya no tenía trabajo, y tampoco una pareja para intentar arreglar su vida en vez de la mía. La disciplina de una dieta macrobiótica que practico un día a la vez, grupos de apoyo y la ayuda incondicional de una maestra espiritual fueron fundamentales. (The Book of Microbiotics, Michio Kushi).

Decir adiós al hogar

4. Adiós a depender económicamente o a quedarme enganchada emocionalmente del hogar en el que crecí y de los escenarios que habían jugado el papel de hogar. También hice un viaje al cementerio. Mi madre falleció hace 16 años y yo no había vuelto a visitar el camposanto, pues pensaba que no encontraría nada allí y que nuestra relación se había quedado congelada el día de su fallecimiento. Mientras guiaba hacia Bayamón, me topé con un billboard: “Hoy es un buen día para crecer”. Me salieron carcajadas. El Universo me hablaba. Para mi sorpresa, una parte de mí que había estado aturdida recordó el camino. El cementerio era enorme y todas las lápidas eran iguales, pero cuando estacioné el auto debajo del segundo arbolito -según lo recordaba mi adolescente interior- y di unos pasos más, allí estaba. Fue un encuentro precioso. Hicimos las paces por la separación y supe que podíamos seguir hablándonos.

Los demás adioses, incluso a los acosadores o personas que dejaron heridas, los hice mediante cartas, meditaciones activas del maestro Osho o pidiéndole a amistades que se sentaran frente a mí como si fueran x o y persona. También le dije adiós al aspecto de idolatría que le había atribuido a algunos seres humanos y a todo lo que me daba un sentido falso de seguridad. (El libro naranja de Osho).

Llorar las pérdidas, sacarlas de raíz

5. Cuando pensaba que no tenía que limpiar más, me tocó trabajar con las cinco etapas de duelo descubiertas por la siquiatra suiza Elizabeth Kübler-Ross: shock y negación, ira, depresión, negociación y aceptación.

Cada una fue un gran regalo. Se las cuento en la próxima, porque ya se me acabó el espacio. ¡Gracias por seguir el viaje!

La autora es un ser libre.

Spiral_staircase_Camden_Fort_Meagher

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  • Alba N. Lopez and Tayra Toledo like this.
    • Sat Atma Singh

      Abhi Samadhi ji, está super interesante. Sabes que de los 33 a los 36 se cumplen tres distintos ciclos en la vida. Cambia tu conciencia, cambia tu inteligencia y cambia tu energía, es uno de esos momentos de crisis. El próximo será de los 5…See More
      November 1, 2010 at 2:02pm · Like
    • Abhi Samadhi

      Sergio, que me ha dado risa el título ji. Jajaja! Si estoy en el primer peldaño de la escalera…. Creeme que lo menos que soy, es ji. También hay un salto de conciencia planetario, hay tanta gente en transición… Y qué bueno que al menos …See More
      November 2, 2010 at 1:59pm · Like
    • Alba N. Lopez Gracias por tu escritos que me han sido de guía para escribir mi carta de perdón a quien me hirió profundamente.

      February 6, 2011 at 9:58am · Like
    • Abhi Samadhi Qué hermoso lo que me escribes, Alba. Yo también sigo aprendiendo. 🙂 Un abrazo y que sigas creciendo. ¡Dios está a cargo!

      February 6, 2011 at 1:36pm · Like
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2 Comments

  1. “The Atman is that Higher Being – the breath God breathes into you.” Beautiful!

    I am especially moved by the idea of step 2: writing your life story – uncensored! – and then actually sharing it with someone else. I think that takes true courage.

    So glad that Spirit has guided you safely through such trials!

  2. Dear Ben 🙂 Thank you again for your feedback. Yes, it was a huge trial. It was definitely a Higher Power that helped me through it, and I am grateful to have made it to the other side. You’ll see a few more chapters of detachment and pain, then many about light and growth and fun, then some more about darkness, then some get very “deep” into understanding… I think eventually the duality of light and darkness disappears. It has definitely been a journey to tell. Thanks for following. 🙂

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