Mi gran amor en un cuerpo chiquito

Por Yaisha Vargas Pérez, mamá gatuna, para el blog A Mystic Writer

Malena, mi gatichurri de 15 años, se está quedando cieguita. ¡Qué difícil se me ha hecho esta confesión!

Hace unos meses, comenzó a tropezar con los muebles, las paredes, a levantar las patitas delanteras en el aire buscando los objetos que le eran familiares. Meses antes, había comenzado un tratamiento más fuerte para su condición renal crónica, con el cual recibe suero en el veterinario tres veces a la semana y se le realizan laboratorios una vez al mes. Le ha subido la presión arterial y su retina no funciona bien. Le doy un medicamento todos los días para la presión y dos dosis de otro medicamento para su condición renal. El veterinario nos dijo que, con su condición renal, durará unos meses, tal vez unos pocos años: no sabemos.

Además, necesita comer gramita todos los días para mantener su sistema digestivo regular, porque si no, comienza a vomitar y, si aspira vómito, le da bronquitis, un ciclo que ha ocurrido varias veces. Así que todos los días le busco gramita fresca en una cajita, como si se la fuera poner a los Reyes Magos, y vigilo su ciclo de ir al baño para asegurarme de que todo está bien.

Persisto, porque pese a este cuadro, Malena sigue teniendo su personalidad alfa. Ella es mandona y eso no ha cambiado. Todavía pelea con los técnicos veterinarios que le dan su tratamiento. Pese a que no ve bien, encuentra las cosas, e incluso en espacios nuevos, se trepa al cat tree más bajo que le compré para cuidar que no se caiga, se trepa a las sillas, al sofá, sube y baja la escalera, se trepa en mi cama y se acurruca a dormir conmigo. Encuentra sus platos de comida y agua y su cajita de arena.

Todavía me regaña cuando me voy porque no quiere estar sola, pero cuando le digo bye bye, ella me contesta igual. Me regaña cuando regreso, si la dejé mucho rato sola. Me avisa cuando tiene hambre, cuando su cajita de arena está sucia, cuando quiere que la acaricie y la cargue. Me deja saber cuando quiere cariño. Todavía es capaz de «cazar» su ratoncito de catnip y andar con él por la casa anunciando que logró una cacería para que le den atención.

Me sigue a todas partes. Ahora que necesita más de su mamá humana, pide que la cargue cuando trabajo, cuando estoy comiendo, se sienta conmigo a meditar (cosa que ya hacía) y hasta cuando voy al baño quiere que la cargue y la arrulle. Y yo estoy para todo eso. No sé cuánto tiempo nos queda, así que todos los días la amo, la beso y la abrazo como si fuera el último que vamos a estar juntas. Le digo TE AMO todo el día, y ella me contesta. Si hay algo que tengo claro, porque ya me pasó con su hermano gemelo Romeo (quien murió en 2016), es que cuando Malena se vaya, solo nos quedará el gran amor que compartimos. Y yo quiero que ella sepa sin tregua, que es amada y será amada hasta el final.

Saqué una cita con una especialista oftalmóloga veterinaria, pero solo hay una en Puerto Rico, por lo cual la cita se tarda varios meses.

Ya su veterinario nos dejará saber cuándo hay que dejarla ir porque sus riñones dejen de funcionar y ya su salud no sea sostenible. Por lo pronto, los exámenes de laboratorio en los pasados meses hasta enero han mostrado que está estable dentro de sus condiciones. Yo no creo en eutanizar a una mascota si se le puede dar calidad de vida y todavía ella tiene mucho de eso.

Malena nació el 3 de enero de 2007 y llegó a mi hogar siete semanas después. Así que ya ha cumplido sus 15 años gatunos (76 humanos) y su amor ha sido incondicional.

Malena es una gata pequeña. Pesa 8 libras (3,6 kilos). Todos los días pienso que es un amor que desafía las leyes de la física, porque, ¿cómo es posible que quepa tanto amor en un cuerpo tan chiquito?

Malenita es solidaria. Cuando me he sentido mal o he tenido mucho estrés, ella siempre ha estado ahí. Es capaz de disipar la energía densa y recordarme que el amor es más importante. ¡Es tan sabia!

Malena: Solo quiero que sepas que te amo, que te amaré toda la vida y hasta la eternidad. Mamita Yaisha estará aquí hasta que tú digas.#

La gatichurri Malena ❤ Churricat Malena
La gatichurri Malena ❤ Churricat Malena
La gatichurri Malena ❤ Churricat Malena
La gatichurri Malena ❤ Churricat Malena
La gatichurri Malena ❤ Churricat Malena
La gatichurri Malena ❤ Churricat Malena

7 Comments

  1. Ayy cosita linda! Yo tengo a mi perrito enfermo del estómago desde hace un par de días y te comprendo, verlos malitos es terrible…son seres maravillosos que dan un amor incondicional ❤ les mando besos

      1. Gracias hermosa, una disculpa porque voy apenas leyendo tu msj. Ya está mejor pero seguimos con tratamiento esperando que pronto se recupere al 100%. Abrazo fuerte

      2. Gracias Selene. Regresé hoy de un retiro en silencio. Estoy con mi gatita en el veterinario para su tratamiento. Es un proceso que sigue ayudándome a crecer en amor y humanidad. Que tu perrito se cure al 100%. Le envío mi benevolencia y bondad. Bendiciones.

      3. Wow qué padre lo del ritiro, me encantaría ir a uno! Te abrazo fuerte, esperando que todo salga bien con tu gatita, tan feo que se siente que nuestros mejores amigos peludos estén malitos. Mil mil gracias por tus buenos deseos, igualmente para ti y todos tus seres queridos. Namasté!

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