Meditación y charla: Unificación sabia, parte 2

Unificarnos con la naturaleza no es una capacidad especial, es una capacidad humana.

Para practicar la meditación con un video, ve a este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=vsgQRrm4QTw


INTRODUCCIÓN

Extracto del poema “Desengancharse (o El arte de volar)”:

Tal vez decida desengancharme
            del aferramiento que me entristece
                        liberarme
                                    dejar ir.
                                                            .
                                                                        .

Oprimo el botón para desabrocharme
            y floto ahí…
                       

                        En la nada       .
                                                    .
                                                       .

Y de repente
            llega el alivio,
                        el sabor de la libertad…

                                                            ¡Y vuelo!
                                                                                                .
                                                                                                    .
                                                                                                       .

Un viaje incómodo a veces
            pero muy bienvenido.

Estoy aprendiendo el arte de volar
            tras desengancharme,


                        que es algo así como

                                    dejarme ir eternamente

                                                            hacia la eternidad.

Cuando dejamos ir el sufrimiento que nos agobia, parte del cual está enredado con lo que creemos que somos, con las partes heridas de nuestra identidad, se puede sentir como un vuelo incómodo. Pero cuando practicamos en la naturaleza, nos damos cuenta de que, a medida que dejamos ir nuestro sufrimiento, nos sentimos cada vez más cerca de sus procesos. Nos damos cuenta de que somos como los árboles y estamos hechos de agua, aire, tierra y calor. Hasta que llega el día en que descubrimos que somos Ella misma.

Te invito a esta etapa final del Noble Óctuple Sendero adaptado a la ecología, la Unificación Sabia; la comprensión de nuestra unificación con la naturaleza.

Que sea de beneficio para tu práctica.

Con bondad,

Yaisha

MEDITACIÓN

Una invitación a tomar varias respiraciones profundas como una transición del ruido al silencio.

Encuentra tu espacio de meditación. Que el cuerpo tenga suficiente estructura para mantenerse despierto y el abdomen esté suave para que el interior del cuerpo se suavice. Estructura con ternura. Si te ayuda, puedes cerrar los ojos.

Te invito también a generar la intención de hacer espacio para la concentración o unificación.

En esta meditación, prestaremos atención a la respiración. Si la respiración no funciona para ti, te invito a utilizar los sonidos de ambiente y a escuchar profundamente.

Ahora, una invitación a observar la respiración mientras entra al cuerpo y cuando sale del cuerpo.

Consciente de la inhalación. Consciente de la exhalación. Siguiendo el hilo de cuando el aire entra al cuerpo. Siguiendo el hilo de cuando el aire sale del cuerpo.

Ahora, te invito a llevar ese hilo de respiración a lo largo de todo tu cuerpo, a tu propio ritmo, llevando bondad, llevando bienestar, y dejando ir el estrés.

Invitando a las distintas partes del cuerpo a que se suavicen. Llevando la respiración bondadosa  al área de la cabeza y dejando ir el estrés. Así mismo, al área de los hombros… la espalda… los brazos… las manos… el pecho… el abdomen… la parte baja del abdomen… las piernas… los pies.

Llevando la respiración bondadosa a cualquier parte del cuerpo que necesite dejar ir el estrés, invitando a esa parte a que se suavice y dejando ir el estrés.

Ahora, si ha surgido alguna sensación de bienestar después del escaneo corporal, permítete disfrutar de ese bienestar.

Ahora, una invitación a llevar la respiración a la mente. Llevando una respiración bondadosa a las formaciones mentales —pensamientos, sentimientos— y suavizando la mente y las formaciones mentales con la exhalación. Invitando a esta parte de ti a que suelte el estrés. Con mucha suavidad.

Si te ayuda suavizar aquella parte del cuerpo donde se expresan las formaciones mentales, puedes hacerlo. Puedes llevar la respiración a suavizar el área de la frente, suavizar los ojos, los párpados, a suavizar el área del cerebro, del cuero cabelludo, de las orejas, de la quijada… Permitiendo que el estrés se desprenda de ti.

Observa si todavía hay alguna sensación difícil presente —aferramiento, aversión, adormecimiento, agitación o duda—. De ser así, te invito a practicar, ponerlo a flotar frente a un charquito de agua frente a ti. Obsérvalo flotar como si fuera algún objeto que flota sobre una corriente de agua que pasa y déjalo ir.

Desenredando cualquier estado mental difícil. Dejándolo ir. Dejándolo ir.

A medida que sigues observando la mente, tal vez la mente se va aclarando, tal vez comiences a ver que la mente se recoge, se recolecta, tal vez hay alguna sensación placentera o de alegría por esto. Tal vez sientas más tranquilidad, paz, serenidad. Tal vez la mente se recoja. Después de un rato, tal vez la mente esté más equilibrada.

Ahora, una invitación a descansar la mente en el área del corazón y a prepararnos para abrir el corazón revelando la bondad que ya está ahí para compartirla en todas direcciones: descorriendo el velo de la parte de enfrente del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte derecha del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte de atrás del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte izquierda del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte de abajo del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte de arriba del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección;

Descansando la mente en el corazón y en la bondad que envía en todas direcciones.

Este estado de energía de bondad acumulada, es un estado de concentración.

Y en los últimos momentos de la meditación, enviando agradecimiento por la oportunidad de practicar.

(3 campanadas)

CHARLA

Contrario a aspirar alcanzar un estado de concentración, como si el verbo “alcanzar” implicara un movimiento ascendente, la propuesta de esta práctica es dejar ir aquellas tensiones y estados mentales que impiden que la mente se unifique y se recolecte. El estado de Unificación Sabia nos guía hacia experiencias cada vez más profundas de quietud y claridad, parecido a como si estuviéramos buceando cada vez más profundo en nuestro interior. Igual que el oceano tiene más movimiento en sus zonas más superficiales y más quietud en sus zonas más profundas, nosotros podemos comenzar a explorar a través de la meditación estados de quietud más apacibles a medida que aprendemos lo que es la concentración o unificación. Estos estados nos permiten la claridad mental que nos lleva a dejar de sufrir. Si practicamos en la naturaleza, nos damos cuenta de que no hay separación entre nosotros y los seres vivos a nuestro alrededor, incluidos los árboles, las plantas, la luz del sol…

En nuestra observación de cómo causamos sufrimiento y cómo nos liberamos de sufrimiento, también adquirimos la sabiduría de seguir siendo más sensibles a las necesidades de la naturaleza en este momento de crisis climática.

En la observación de nuestra vida personal, cuando adquirimos la claridad mental que es posible gracias a los estados de quietud y concentración, nos damos cuenta de cómo surgió el sufrimiento en nuestras vidas y cuál es la puerta de salida.

Les doy un ejemplo. Hoy estaba teniendo esta conversación con una amiga. Me dijo que hace años le pidió al Universo que le enviara una pareja para estar feliz, estable, tener certeza o seguridad sobre su vida. La pareja llegó unas cuantas semanas después y todo parecía ser que iba a funcionar muy bien. Sin embargo, ha habido un montón de escollos en el camino y esta amiga había perdido su fe en su relación con el Universo, con una fuerza mayor a esta, debido al sufrimiento que vivía en esta relación. Finalmente, un día, después de haber tenido una meditación en la cual había cultivado un estado de concentración, tuvo un momento de claridad. Llegó la pregunta: ¿Y qué tal si la petición original estaba mal formulada? ¿Qué tal si la petición original, en vez de ser “traéme una pareja”, hubiese sido “ayúdame a ser una persona completa, saludable, despierta y libre de sufrimiento? El Universo no le podía traer una pareja que fuera distinta al estado de consciencia en el que ella estaba, y en el momento en el que ella hizo su petición le faltaba mucho sufrimiento por resolver. Y se dio cuenta cómo, por ignorancia, el sufrimiento de esa relación de pareja había surgido, en gran parte, de sí misma. La oración correcta era “cámbiame a mí”.


Esta práctica está alineada con los procesos que son naturales para nuestra mente. Es natural estar en paz. Es natural tener una mente abierta, despierta, compasiva, bondadosa. Es normal ser personas que llevan alivio en vez de sufrimiento. Hay muchos condicionamientos que nos han llevado en otra dirección. Con una mente clara, los reconocemos y aprendemos otras maneras. Caminamos por otra acera. Nos comportamos de maneras distintas. Vamos en otra dirección. Un ejercicio que propone Gil Fronsdal en su libro “Pasos hacia la liberación” es el siguiente:

“Durante esta semana establece algunas condiciones que favorezcan una mente más concentrada, tranquila y alerta. Por ejemplo, podrías intentar dormir más, hacer ejercicio, disponer de más tiempo libre o de relajación. También podrías dedicar más tiempo a actividades que disfrutes o te renueven. Tal vez te ayude tratar de reducir el tiempo que pasas en Internet o viendo televisión. Después de hacer esto durante una semana, evalúa los beneficios de este ejercicio en comparación con el esfuerzo que te supuso poner en práctica estas condiciones. ¿Vale la pena hacer estos esfuerzos?”


 (3 campanas)

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