Malenita de mi corazón

Por Yaisha Vargas-Pérez, mamá gatuna, para el blog A Mystic Writer

No sé cuándo llegue el momento de decirte adiós, pero mi corazón me dice que ese día está más cerca hoy.

Hace dos días, Malena no está comiendo bien. La medicina para ayudarla a tener apetito no funcionó hace dos días, y hoy lo intentaré otra vez, preguntándome si es el paso correcto obligarla a comer cuando no quiere.

Malena, quien cumplió sus 15 años en enero y ha estado conmigo desde que tiene 7 semanas de nacida, tiene una condición renal crónica, la cual ha estado estable en el pasado año. Realmente no ha habido grandes cambios en su salud. Le hemos dado todos los medicamentos recetados, la hemos llevado al todas sus citas en el veterinario, incluyendo darle suero subcutáneo 3 veces a la semana para mantenerla hidratada.

Malena nos pide que la escondamos debajo de una sabanita cuando no quiere ir al veterinario.

El miércoles no hubo manera de darle su comida, que es medicada para su condición, incluso con la medicina para estimular su apetito. Pidió que le diéramos una comida seca que, aunque no es su comida medicada, dice que es indicada para la salud del tracto urinario de los gatos, y es la que les damos a los gatos que viven en el vestíbulo del condominio.

Pero la noche del jueves no comió. Hoy se tomó su medicina de Amin Avast con un poco de caldo de su comida mojada y un poco de la comida seca, pero mucho menos de lo usual y mucho menos que ayer.

Otro indicador es su estado de ánimo. Ha estado cada vez más inactiva, apenas juega, aunque todavía maúlla para que reconozcan que tiene su ratoncito de catnip en la boca. Y está tomando muchísimas más agua que antes. ¡Es como si tuviera sed todo el tiempo!

Malena solía traer su ratoncito de catnip todo el tiempo.

La realidad es que no sabemos cuándo se van nuestras queridas mascotas, y el tiempo de espera parece ser, a la misma vez, veloz y detenido. ¿Acaso hay como una apertura de luz en la realidad circundante y en nuestro corazón cuando ese momento está cerca? ¿Qué se supone que hagamos?

Mi respuesta ahora mismo es: lo mejor que podamos. Esta mañana le canté a Malenita e intentó comer un poco más, como siempre lo intenta cuando le doy mucho amor teniendo ella su plato de comida enfrente. La acaricio y le digo palabras bonitas y ella se levanta a comer. Realmente lleva varias semanas —o meses— alimentándose del amor que le damos, que me parece que es lo que la mantiene viva.

Malena sale de su cueva y come cuando la acariciamos y le decimos palabras bonitas o le cantamos.

El lunes pasado se le hicieron sus laboratorios de sangre mensuales para conocer cómo está, y tiene un poco de anemia, algo característico de la condición. Estuvo bastante adormecida a su regreso a casa debido al sedante que se le administra para poder sacarle sangre (pues Malena se pone un poco difícil en el veterinario). No quiso comer hasta la madrugada del día siguiente, no obstante, cuando me levanté en la mañana, estaba acostada sobre mi pecho, mirándome atentamente, subiendo y bajando con mi respiración.

Malenita, subiendo y bajando con mi respiración

Como todavía nos regaña y nos reclama cuando quiere algo, cuando no quiere que nos vayamos y la dejemos sola, cuando nos quiere despertar, cuando no quiere ir al veterinario, cuando pelea para que no le pongan su suero, pues a veces pienso que no es momento de dejarla ir.

¿Pero y si no come en los próximos días?

Por hoy, en estas 24 horas, la observaré con cuidado y estaré muy presente a sus señales. Sobre todo, la acogeré y la trataré con todo el amor que merece; la seguiré acariciando para que coma, que es lo que hace cuando le damos amor. ¡Tal parece que el amor le activa la función de comer!

Yo solo sé que estaré aquí hasta el final. Te amaré hasta la Eternidad, Churrilita mía.

Escondiéndose en su cajita de grama, que es como su pequeño patio.

5 Comments

  1. ¡Qué grande el amor a lo vivo y efímero! Nuestra gata vieja también parece regañar como un humano molesto por su enfermedad y su vejez. Quizá así nos enseñan a tener paciencia con nuestra condición mortal?¡ Saludos desde las Islas Canarias.

    1. ¡Hola Jose Luis! Malena y su hermano gemelo, Romeo, quien ya cruzó el arcoiris, han sido de mis maestros espirituales más importantes. Me enseñan lecciones de amor en la vida cotidiana; me enseñan mis asperezas y mis posibilidades de suavizarme y abrir más mi corazón. Son increíbles, y se los agradeceré siempre. ¡Saludos desde Puerto Rico!

  2. Ayy no quiero llorar!
    Creo que el amor más puro e inocente, completamente incondicional es el que nos dan los animales.
    Ojalá aprendiéramos más de ellos, el mundo sería sin duda un lugar mejor.
    Te mando un fuerte abrazo y un besito a esa preciosura.

    1. Gracias, Selene. Un abrazo para ti también. Yo no sé qué voy a hacer cuando ella se vaya. Imagino que atravesaré el duelo y luego sentiré que su amor perdura en mi vida aunque ya no esté físicamente, y que nos veremos al otro lado. ❤ ❤ ❤ Bendiciones y paz para ti y tus mascotas.

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