Meditación y charla: Unificación sabia, parte 1

Unificarnos con la naturaleza no es una capacidad especial, es una capacidad humana.

Para practicar la meditación con un video, ve a este enlace:

INTRODUCCIÓN
Érase una vez una pequeña partícula de plasma que salió del Sol, viajó 147 kilómetros en tres días, llegó a la Tierra y aterrizó sobre una planta de espinaca. La planta usó esta energía y la luz del Sol para crecer y formar hojas bien grandes. Las hojas de espinaca luegon fueron masticadas por un ser humano. La energía del Sol fue entonces parte de su cuerpo.

Érase una vez un bloque de hielo que viajó millones de millas abordo de un cometa que eventualmente chocó con el planeta Tierra. El bloque de hielo formó un río, y un día, un humano bebió sus moléculas de hidrógeno y oxígeno.


Érase una vez una pequeña bacteria que existió cuando la Tierra era muy joven. La bacteria comenzó a liberar átomos de oxígeno. Los átomos pulularon durante millones de años hasta nuestros días, y un humano los respiró para tener vida.

Érase una vez un bosque que respiró al unísono y cantó una sinfonía de aire para insuflar vida a un ser humano.

Érase una vez un ser humano que se miró en el espejo de todas las cosas vivas que lo habían creado y despertó a la red que sostenía su vida.

Te invito a esta etapa final del Noble Óctuple Sendero adaptado a la ecología, la Unificación Sabia; la comprensión de nuestra unificación con la naturaleza.

Que sea de beneficio para tu práctica.

Con bondad,

Yaisha

MEDITACIÓN
Encuentra tu espacio de meditación. Que el cuerpo tenga suficiente estructura para mantenerse despierto y el abdomen esté suave para que el interior del cuerpo se suavice. Estructura con ternura.

Una invitación a tomar varias respiraciones profundas como una transición del ruido al silencio.

Ahora, una invitación a visualizar que estás sentada en un espacio de naturaleza por la mañana. El sol tenue acaricia tu piel. La brisa agradable trae un aroma de flores a tu sentido del olfato. Y escuchas el murmullo de un riachuelo que te arrulla y te da bienestar.

Sientes cómo la energía del Sol te despierta en la piel y le da energía a tu cuerpo. Sientes cómo la brisa trae oxígeno a tus pulmones y te da vida. Sientes cómo el fluir del río te recuerda la fuente de agua que nutre tu cuerpo…

De pronto, te das cuenta, que eres esa naturaleza que parece que te rodea. Que intercambiar esos elementos: sol, aire, agua. Que estás sentada sobre la tierra fresca y la grama agradable. Eres naturaleza. Eres una con la Tierra. Eres la Tierra.

En ese espacio de bienestar, te invito a comenzar un escaneo corporal. Invitando a las distintas partes del cuerpo a que se suavicen. Suavizando el área de la cabeza, los hombros, espalda, brazos, manos, pecho, abdomen, parte baja del abdomen, piernas y pies.

Ahora, una invitación a explorar las sensaciones en el cuerpo: tal vez calor o frío, humedad, o resequedad, pesadez o liviandad, vibración o pulsación. O tal vez alguna otra sensación.

Ahora, observando las emociones. Si te ayuda, puedes nombrar alguna emoción presente: ansiedad, tristeza, sosiego, tranquilidad, agitación, aburrimiento o cualquier otra.

¿Puedes tratarte con bondad mientras observas tu experiencia emocional?

Y ahora, observando los pensamientos. Puede ser que nombres: opinión, charla mental, juicio, crítica, recuerdo, planificación, etcétera.

¿Puedes tratarte con bondad mientras observas tu experiencia mental?

Recuerda que puedes liberar el estrés hacia la Tierra. Liberar tus sentimientos de aferramiento o resentimiento hacia la Tierra. Liberar cualquier confusión hacia la Tierra y pedirle sabiduría.

Si hay algún obstáculo presente —aferramiento, aversión, adormecimiento, agitación o duda—, te invito a practicar, ponerlo a flotar frente a un charquito de agua frente a ti. Obsérvalo flotar como si fuera algún objeto que flota sobre una corriente de agua que pasa y déjalo ir.

Desenredando cualquier estado mental difícil. Dejándolo ir. Dejándolo ir.

A medida que sigues observando la mente, tal vez la mente se va aclarando, tal vez comiences a ver que la mente se recoge, se recolecta, tal vez hay alguna sensación placentera o de alegría por esto. Tal vez sientas más tranquilidad, paz, serenidad. Tal vez la mente se recoja. Después de un rato, tal vez la mente esté más equilibrada.

Ahora, una invitación a descansar la mente en el área del corazón y a prepararnos para abrir el corazón revelando la bondad que ya está ahí para compartirla en todas direcciones: descorriendo el velo de la parte de enfrente del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte derecha del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte de atrás del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte izquierda del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte de abajo del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección; descorriendo el velo de la parte de arriba del corazón, dejando brillar la luz de la bondad hacia todos los seres en esa dirección;

Descansando la mente en el corazón y en la bondad que envía en todas direcciones.

Este estado de energía de bondad acumulada, es un estado de concentración.

Y en los últimos momentos de la meditación, enviando agradecimiento por la oportunidad de practicar.

(3 campanadas)

CHARLA

Estamos en el octavo factor del Noble Óctuple Sendero adaptado a la ecología. Este octavo factor se conoce como concentración en el sendero budista. Lo he denominado unificación en el caso de esta adaptación a la ecología porque es un estado en el que la mente se unifica y, cuando lo practicamos en la naturaleza, si prestamos mucha atención, van desapareciendo las fronteras entre nuestro cuerpo y nuestros elementos y lo que visualizamos como el entorno natural. Nos damos cuenta, por experiencia, que somos la Tierra misma que pisamos. Vemos que esto de ser formado por elementos es realmente un intercambio vivo que está en proceso todo el tiempo.

Les invito a hacer el ejercicio que propone la visualización. Cuando puedan, levantarse temprano en la mañana, ver llegar la luz del sol, sentir una brisa suave. O caminar por la naturaleza con la mente ya muy tranquila; tal vez habiendo meditado antes de llegar o estar un rato calmando la mente. Practicar, practicar, seguir acallando la mente y desenredando los obstáculos. Pueden anclarse en la bondad. No podemos forzar al estado de unificación a que llegue, pero podemos crear las condiciones, igual que creamos las condiciones para que crezca una plantita. Seguimos sembrando semillas de meditación.

¿Por qué es importante este factor para nuestra relación con la Tierra? Cuando usted ve que hay un objeto separado de usted, dependiendo de su nivel de aferramiento, tal vez sea importante o no sea importante si ese objeto sufre daños, se pierde, desparece. Pero cuando usted ve un ser que está unido a usted —un familiar, una mascota— a quien usted ve como si fuera una extensión de sí mismo, existe la inclinación de proteger, de amar y de cuidar.

Y la propuesta de este Noble Óctuple Sendero adaptado a la ecología es que veamos la realidad de que no podemos estar separados de la Tierra. No podemos vivir flotando en el espacio, o vivir en otro planeta así, desnudos de cualquier traje espacial, como sí podemos vivir en nuestro planeta hogar. Si descubrimos que somos la Tierra, entonces la vamos a cuidar.

Extracto de un poema de Walt Whitman “Cuánto tiempo nos han engañado a los dos!”

[…] Somos la Naturaleza. Hemos estado ausentes mucho tiempo, pero hemos

     vuelto:

nos convertimos en plantas, troncos, follaje, raíces, corteza;

nos acomodamos en la tierra: somos rocas,

somos robles, crecemos, uno al lado del otro, en los claros del bosque,

pastamos, somos dos en el seno de las manadas salvajes, tan espontáneas

     como cualesquiera;

somos dos peces nadando juntos en el mar;

somos lo que las flores de la acacia: derramamos fragancias en los caminos

     por la mañana y por la tarde;

[…] somos nieve, lluvia, frío, oscuridad, somos todo lo que el globo produce, y

     todas sus influencias;

hemos descrito círculos y más círculos, hasta llegar a casa los dos, de nuevo;

lo hemos invalidado todo, excepto la libertad y nuestra alegría.


(Crédito de la traducción del poema del inglés al español: https://hojasenlahierba.com/walt-whitman-la-voz-de-la-tierra)

 
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