La génesis de la criminalidad

Por Samadhi Yaisha / Mis musas diarias

El publicista José Enrique Gómez Saladín,  desaparecido desde el jueves 29 de noviembre en Puerto Rico, y el sujeto con gafas y sombrero que se cree le robó dinero en una ATH.
El publicista José Enrique Gómez Saladín, desaparecido desde el jueves 29 de noviembre en Puerto Rio y el sujeto con gafas y sombrero que se cree le robó dinero en una ATH.

Los puertorriqueños se han desbordado en las redes sociales mediante fotos y mensajes para que se encuentre vivo al publicista José Enrique Gómez Saladín, desaparecido desde el jueves 29 de noviembre.

Uno de los estatus que leí en Facebook era el de una mujer llena de indignación y rabia: ¿Si tenemos de todo, por qué no se valora la vida humana?

Tras haber vivido la desnudez emocional y espiritual, me quedó claro el por qué de esa pregunta. El problema está en la idea misma del sistema en el que vivimos: las cosas valen más que las personas. Somos o no somos, somos visibles o invisibles, importantes o prescindibles, según lo que tengamos: el carro que guiemos, el lugar donde vivimos, el grado académico que poseamos.

El problema está en la génesis del sistema: Soy porque Tengo. En esa idea, la vida humana, el Soy, pierde importancia porque necesita ganar un apellido. Crecí en un sistema que me hizo creer mediante la publicidad que nunca tendré lo suficiente para ser feliz. Eso me mantuvo deprimida por años, y creo que por eso hay tanta gente deprimida; creen que no valen porque no tienen lo que es ideal para ser aceptado y querido.

De esa idea surge la criminalidad. La gran mayoría no puede llegar a esos estándares, así que se convierten en marginados por pobres que demuestran con violencia su necesidad de que los reconozcan como seres humanos y los respeten por ello. Así que campean por su respeto utilizando el miedo. Creo que por estas razones el mercado de la droga y los fármacos antidepresivos legales son de los más lucrativos; porque tanta gente tiene la necesidad de anestesiar el profundo dolor de creer que no valen nada. El país más capitalista del mundo es también el mayor consumidor de antidepresivos y drogas.

Recordé un ejemplo relativamente reciente que ilustra esta idea. Hace varios años, un director de ACAA (Hiram Meléndez) quería subir el seguro por accidentes, que aún costaba $35 al año, porque el fondo necesitaba insumo. Nadie quería subir la prima. Meléndez recordó que pagábamos $99 por el seguro compulsorio del carro y a todo el mundo le parecía muy razonable. Tuvo la idea de traspasar el dinero en exceso del seguro compulsorio a la ACAA, idea que no progresó por tecnicismos legales y otras circunstancias. Meléndez exponía la realidad del sistema en el que vivimos: las cosas valen más que la gente, por lo tanto, en la mente de un criminal, la vida humana no vale nada al lado de la ATH, del vehículo lujoso, de la droga que representa su forma de generar ingresos. Irónicamente, eso mismo ocurre al revés. La idea se ha gestado en la mente de un criminal que creció en una clase económica pobre, cuando probablemente se le inculcó la idea, el prejuicio, de que valía menos que las personas pudientes porque no tenía el carro lujoso ni vivía en un lugar de gente adinerada. La subcultura de la criminalidad se ha creado en reacción a la idea que asesina autoestimas: “Soy porque tengo. Si tengo más, soy más, soy mejor”. En ese sentido, tod@s somos responsables.

La vida humana vale porque ES. El valor de ser humano es un derecho inalienable, otorgado por el simple hecho de que estamos vivos. Creo que si comenzamos a entender eso, habría menos violencia en el mundo.

Pero ahora, como están las cosas, vivimos al revés, desde el tener. La criminalidad rampante es sólo un síntoma de una enfermedad más profunda del Ser. Gracias por leer 🙂

Te invito a compartir tus experiencias de sanación en el grupo de Facebook: “90 días: una jornada para sanar”

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2 Comments

  1. Para mi esos tipejos son seres inconclusos, inacabados, irrecuperables para el cause comun de la sociedad porque nunca han vivido en ella. Viven al margen. Su gratificacion es lo que puedan obtener al momento por la violencia. No aspiran a tener lo que los restantes miembros de la sociedad tienen por medios honorables. Por eso no envidian ni aspiran a igualarse a nadie. El dinero facil, a cualquier costo, de inmediato, es cuanto les importa. Gratificados con lo que sea como resultado de su crimen -drogas, comida, unas tennis- vuelven a su madriguera. Hay que entenderlo asi. No son re-habilitables porque nunca estuvieron habilitados. La sociedad debe disponer de ellos, retirarlos del todo, como se hace con todo escombro.

    1. Querido Rafael: Gracias por comentar en este foro. No estoy de acuerdo, creo que el alma es rescatable, y creo que el dilema es de todos los que hemos ido dejando atrás a una gran parte del país que ha visto su tejido social roto y marginado. Podemos hablar más por aquí, si quieres.

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